¿Qué vino para cada plato?

Maridaje de vinos

Es muy importante saber maridar cada tipo de vino con cada comida. En el caso de ser un buen maridaje uno enriquece al otro, incluso puede que parezcan mejores que tomados solos y por separado. 

Si no tenemos en cuenta la consonancia entre ambos, pueden ocurrir dos cosas: que la combinación resulte insulsa o que ambos sabores combinados se peleen uno con el otro (y la comida no sea muy agradable). 

Una regla simple, que siempre se recuerda y se ve a simple vista es la «armonía del color». Asociando los colores del vino y la comida seguramente acertemos de pleno con la unión. Algunos ejemplos serían los siguientes: 

  • Vinos blancos
    • Carnes blancas: como las aves (pollo, gallina, pavo), conejo.
    • Pescados: lubina, lenguado, merluza, rodaballo.
    • Mariscos y crustáceos: como mejillones, ostras, vieiras, langosta, gambas, pulpo.
  • Vinos rosados:
    • Charcutería.
    • Carnes a la barbacoa: costillas de cerdo, butifarra, salchichas.
    • Salmón.
  • Vinos tintos:
    • Carnes rojas: entrecot, solomillo, steak tartar.
    • Platos de caza: perdiz, jabalí, faisán.
    • Guisos de carne: cordero, ternera.
    • Legumbres: cocido, fabada.

Si vamos a ofrecer un vino en una comida lo ideal sería probarlo en la cocina, cuando estemos realizando los platos. El olor de éstos nos hará percibir el vino de manera diferente. Posteriormente la prueba la realizaremos probando el plato y conjugándolo con el vino que hemos elegido, así sabremos si es realmente el apropiado.

De todas las formas, hay que tener en cuenta que  el gusto personal es muy determinante para elegir un vino. Las combinaciones pueden ser numerosas y hay tantos gustos como personas. Los sabores que percibimos cada uno, unido a nuestros favoritos, pueden hacer que nos agrade más una  combinación y a otra persona una diferente.

 

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