¿Por qué no se sirven todos los vinos a la misma temperatura?

La temperatura en la que se sirve un vino es muy importante, no solo influye en la percepción de los aromas, también en la sensación del éste en boca. Un mismo vino degustado a 7ºC y posteriormente a 17ºC no parecerá el mismo. Esos 10ºC de diferencia son todo un mundo. Hay que tener en cuenta que no todos los caldos se deben servir a la misma temperatura. Dependiendo del tipo de vino y su carácter ésta variará. Los vinos secos y poco aromáticos deberán servirse muy frescos (o fríos) pues así se realza su acidez y la frescura. Si estamos hablando de un vino tinto potente y especiado, la temperatura ambiente será la ideal, pues así se suavizarán sus taninos y se resaltará su redondez (siempre que sea inferior a 18ºC).

El calor puede ser un gran enemigo para disfrutar de un vino. Éste acentúa algunos aromas y la percepción de alcohol, consiguiendo que en boca nos resulte más pesado y empalagoso, incluso pastoso en algunas ocasiones. Al contrario, si un vino esta muy frío se acentúa la percepción de la acidez y los taninos, por lo que se enmascaran sus aromas. 

También debemos tener en cuenta que más vale servir un vino un poco más frío de lo recomendado, pues una vez en la copa se calentará (un vino puede aumentar unos 4ºC en una copa los 15 minutos siguientes de haberlo servido).

En la siguiente infografía os dejamos las temperaturas recomendadas según los tipos de vinos para poder disfrutarlos en todo su esplendor:

 

Temperatura servicio vino

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