Hay catas que se hacen en una sala bonita pero ajena al proceso real. La nuestra no: se monta dentro de la propia bodega, entre los depósitos de acero donde fermenta la Tinta de Toro y a un paso de la sala de barricas. Mantel blanco, una copa por vino, y las botellas esperando al fondo.
Qué incluye
Por 25 € por persona, IVA incluido, la cata dura 45 minutos e incluye seis vinos de producción limitada —normalmente Gran Selección, Selección, Verdejo, Tinto Barrica, Tinto Dulce y GiGi, aunque puede variar según disponibilidad—, además de jamón ibérico y quesos zamoranos de nuestra tierra. Los grupos son reducidos, un máximo de diez personas, para poder catar despacio y con calma.
Quién la guía
No la cuenta un guion aprendido, la cuenta quien la vive: dirigen la cata miembros del propio equipo de la bodega, gente que conoce cada añada porque la ha visto nacer y que pisa esta casa todos los días del año. No recitan una ficha técnica —explican por qué esta barrica y no otra, qué pasó en aquella vendimia, qué buscan cuando prueban un vino antes de embotellarlo—.
Para quién es
Tanto si ya sabes de vino como si es tu primera cata, el formato funciona igual: se prueba, se pregunta, y se explica sin dar nada por sabido. Es una experiencia habitual para parejas, grupos de amigos, y también para quien viene desde fuera de Toro y quiere entender, en menos de una hora, por qué esta denominación tiene la fama que tiene.
Puedes reservar directamente en la página de catas, y si quieres saber más sobre la zona antes de venir, tenemos un artículo dedicado a qué es la D.O. Toro.